
jueves, 10 de junio de 2010
Un falso dilema

miércoles, 2 de junio de 2010
Cumbre pírrica

domingo, 30 de mayo de 2010
De Roma (1998) a Kampala (2010)

martes, 25 de mayo de 2010
Aprendiendo a ser grande

miércoles, 19 de mayo de 2010
Una modesta propuesta

Si algo decepciona al leer los programas de gobierno de los principales aspirantes a la Presidencia es la pobreza de sus propuestas en materia de política exterior y relaciones internacionales. Predominan en ellas los lugares comunes, las simplificaciones rampantes y las confusiones conceptuales, sazonado todo con dosis variables de ingenuidad o paranoia. Por ejemplo, cuando se trata de la opción por la multilateralidad y de las relaciones con los países vecinos, o de defender al Estado colombiano de la Corte Penal Internacional (?).
Se echa de menos una propuesta modesta y realizable, realista pero audaz, tan ambiciosa como mensurable, y sobre todo, cuyo impacto práctico favorezca de forma directa a la ciudadanía. Una que amplíe la posibilidad de que los colombianos del común participen y se beneficien de las oportunidades que ofrece un mundo globalizado e interdependiente.
En ese sentido, sorprende que ninguna campaña ofrezca algo elemental: diseñar y ejecutar con éxito una estrategia orientada a reducir sustancialmente el viacrucis que deben sufrir los colombianos a la hora de viajar al extranjero, por cuenta de la exigencia indiscriminada de visados: no sólo por parte de EE.UU y Europa, sino también de Afganistán, Lesotho, México e incluso Kosovo y Somalia. Una herencia nefasta del narcotráfico que sucesivos gobiernos han aceptado sin rechistar, y que limita sustancialmente la inserción del país y de sus nacionales en el mundo.
martes, 11 de mayo de 2010
Desatinos diplomáticos

martes, 4 de mayo de 2010
El derecho de Ecuador, la razón de Colombia

Si la justicia ecuatoriana llegara a solicitar algún día la extradición del ex ministro Santos, o de los generales Padilla y Naranjo, la cosa debería ser así de simple: cualquiera que sea el Presidente en ejercicio, haciendo uso de la discrecionalidad de la que goza para el efecto, se abstendría de concederla; y aprovecharía la ocasión para reiterar que en su momento ellos no hicieron sino actuar en estricto cumplimiento de un deber legal, sin intención criminal alguna —que es lo que aparentemente les imputa el fiscal de Sucumbíos—, y en defensa del más legítimo interés del Estado y el pueblo de Colombia.
No se puede negar a Ecuador la competencia que tiene para investigar los hechos ocurridos en su territorio. La jurisdicción es un derecho inherente a la soberanía territorial: esa que precisamente transgredió Colombia, no para afectar la integridad física ni la independencia política de Ecuador, sino para defenderse legítimamente de la amenaza actual y presente que encarnaba el famoso campamento de ‘Raúl Reyes’, en el que medraban las Farc prevaliéndose de estar del otro lado de la frontera.
Pero tampoco puede dudarse de la razón que en su momento asistió a Colombia para emplear un recurso extremo y excepcional, que en otro escenario (el de la cooperación, la solidaridad y la confianza) habría sido completamente innecesario.
